WANDERERS CAMPEÓN

Siempre he sido malo para el fútbol, ese es un hecho, una realidad… y no solo para jugarlo, sino que por clubes no tengo uno favorito, ni me inclino por alguno, excepto la roja de Chile, que me gusta ver sus partidos porque es un muy buen equipo con el plantel actual :). Mientras trabajaba en el diario tuve el honor de estar en el proceso de triunfo en el campeonato nacional del querido Santiago Wanderers, equipo de Valparaíso, y como yo era reportero gráfico del Mercurio en esa época, tuve que cubrir diferentes aspectos del proceso, desde cobertura de partidos, en los que daba bote por no saber quienes eran los jugadores ni cómo fotografiar fútbol hasta (lo que más me gustaba) retratar a la hinchada en las tribunas, las celebraciones y todo que que corre paralelo a minutos mientras los otros van tras la pelota.

La verdad es que en el momento en que Wanderito jugó el partido y salió campeón no tuve que hacer ni lo uno ni lo otro en el estadio, estaba asignado a crónica ese día, por lo que salí de mi turno de trabajo  me fui a recorrer las calles ese día de 2001. Fue súper lindo ver a la gente tan feliz en las calles, aunque no faltó la muerte que enlutó la celebración en Av. Pedro Montt. Durante mi caminata, por calle Pedro Montt volviendo hacia La plaza de la Victoria me topé con muchos momentos de alegría y festejo, aunque fue solo un momento el que me quedó grabado en la retina: cuando mientras enfocaba mi cámara pasó frente a ella un hombre con su pequeña hija en brazos y una bandera de “Wanderito campeón” flameando detrás de su hombro.

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La imagen me encantó al momento de tomarla, me llamó mucho la sensación de alegría contenida del padre, su mirada cómplice de “somos campeones!!!”, la pequeña en sus brazos como refugiandose de todo lo que pasaba alrededor y esa luz que de manera tenue delineaba la sonrisa de este feliz hincha.

La foto la tomé con la Nikon N90s que ene momento cargaba con película Kodak TMax-400, esa cámara mayormente la usaba con un lente Nikkor 28mm 2.8 que siempre usé con enfoque manual (la vieja escuela). Digitalicé el negativo en mi Epson V600P y postprocesé el archivo para lograr en el computador lo que hubiera hecho en papel: destacar el gesto del hombre y la escena con la hija y la bandera, rescatando el máximo de detalles tanto en las altas luces como en las sombras.

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