MUJERES EN ESTAMBUL

Durante mi primer viaje en la compañía de cruceros, hice el recorrido por las “islas griegas y Turquía”, que entre otras ciudades, pasaba por Estambul. Por fortuna, parábamos ahí una noche, cosa que nos daba tiempo de sobra para recorrer y conocer la ciudad, una ciudad con muchísima historia y tradiciones milenarias, llena de comercio, mezquitas, parques y edificios antiquísimos… y porqué no decirlo con gente muy diferente de nosotros en sus tradiciones y maneras de vivir. Estas dos fotografías muestran, para mi, la perfecta comunión entre dos mundos, con mujeres casi de la misma edad pero viviendo en dos capítulos diferentes: mientras dos chicas disfrutan y pasean por las afueras de la mezquita de Santa Sofía tomándose fotos en los jardines, otra está sumida en lectura y oración dentro de la sala para mujeres de la Mezquita Azul. Lo que me di cuenta allá es que muchas mujeres ya no son fervientes musulmanas al punto de vestir las ropas tradicionales que cubren casi todo su cuerpo y se “relajan” usando vestimentas coloridas, mientras otras conservan esas tradiciones ancestrales y dejan ves solo sus ojos a través de las telas de su ropa… dos mundos muy diferentes.

Estas fotos las tomé en caminatas, usando mi vieja (que ya no está en mis manos) Canon EOS 10D , ambas con el lente Canon 24-70mm 2.8 y fueron post procesadas de manera básica, sin filtros de ningún tipo ya que son fotografías sin mayores pretensiones que mostrar el cotidiano de un lugar.

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MERCADO CARDONAL, VALPARAÍSO

Siempre estoy posteando fotos de Valparaíso en mi Instagram… será porque viví más de 15 años allá y fotografié un montón de rincones porteños en mis incontables caminatas por las viejas calles de esa ciudad!, pero esta vez dejaré una foto acá que me gusta mucho. Es una foto de las que tomé en el mercado Cardonal caminando por una de las calles que lo rodea. Me gusta esta foto porque tiene una bonita composición, con un señor de espalda en primer plano, completamente en sombra, y más allá se ve el movimiento de la gente, un tambor de basura, cajas de frutas, una señora que se arregla las mangas y lo mejor, un chico que me mira desafiante al centro de la escena. Para mi es una típica imagen del mercado, con vida y movimiento!

La foto la tomé con la Nikon N90s, que en esos años usaba para mis salidas en Blanco y Negro. Usé película T-MAX 400 y el revelado fue en Kodak D76 1+2. La escaneé en mi Epson V600P y postproceso fue solo para regular los niveles (altas y bajas luces, al igual que tonos medios y contraste).

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METRO DE SAN PETERSBURGO, RECUERDOS…

Hace solo dos días que publiqué mi último post en el que hablaba de mis recorridos por la antigua Leningrado. Hoy me sorprendí al saber del atentado que afectó al metro de San Petersburgo, triste historia que se repite allí como en otras muchas ciudades del mundo, por las razones que sean, justas o no, pero que arremeten contra personas inocentes que pasan por sus lugares cotidianos como cualquier día, que van al trabajo, al colegio, a visitar a alguien, de compras o quien sabe qué… pero que nunca se esperan que un atentado detenga su trayecto para acabar con sus vidas o dejarlos heridos, conmocionados, en shock o inhabilitados de por vida.

En mi post de anteayer les comentaba lo que me gustaba moverme por esa ciudad, de haber paseado en metro con el aran de llegar pronto al centro de la ciudad y tomarme mi café o cerveza, almorzar y recorrer las plazas, el monumento a Pedro el grande y el Hermitage y recordando lo de hoy y viendo la imágenes en televisión se me vino a la memoria que una de las cosas que me llamaba la atención del metro allá era lo profundo que estaban los andenes, la escalera era laaaaarga, casi interminable, iluminada en el centro (de la que sube y la que baja) por un sinnúmero de lámparas y al llegar abajo encontrare con un gran pasillo, como de galería comercial, y los andenes que tenían doble puerta (por seguridad me preguntaba).

Les dejo un par de fotos de lo que les cuento, que revisando mis archivos rescaté sin más intensión que compartirlas con ustedes!

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VITRINA EN SAN PETERSBURGO

Para mi resulta increíble pensar en cómo llegué a viajar tanto siendo que vengo de la pequeña y escondida ciudad de Quillota, pero las vueltas del destino y las desiciones que se van tomando me llevaron a conocer y moverme por muchos sitios que jamás me había imaginado. Yo siempre digo que tengo tres ciudades favoritas de las que he conocido: Estambul en Turquía, Lisboa en Portugal y San Petersburgo en Rusia… por qué? La respuesta para mi es que todas ellas tienen una gran personalidad, aumentada por el carácter de la gente que vive en ellas, pero además increíblemente grandes por el peso de la historia. A San Petersburgo llegué por el trabajo que realicé en los barcos de crucero y por esta razón me tocaba pasar allí dos días y una noche de la semana, cosa que se agradecía enormemente ya que me dio la posibilidad de andar y moverme como si fuera un local (bajo y moreno pero igual me sentía así). Esta ciudad llena de inmensos edificio que dan la idea que jamás hubiese pasado por alguna guerra, ni menos por los bombardeos alemanes de la segunda guerra mundial. Mientras atracábamos en las orillas del río Neva yo no hallaba las horas para poder salir del barco, recorrer las calles a orillas del río y cruzar el puente para luego de pasar el museo Hermitage llegar a la bella Avenida Nevsky. Era tanto mi fanatismo por recorrer la ciudad que un par de veces que tuvimos que atracar en un puerto lejano hasta tomé una micro local para llegar al metro y luego irme en metro al centro de la ciudad… sin hablar niuna palabra de ruso!!!

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[/ezcol_2third] [ezcol_1third_end]En fin, esos detalles me hicieron encantarme aun más con esa ciudad llena de edificios que me hacía sentir como que el pasado y el presente se juntaban en una amalgama de sonidos, colores, cemento, gente y luces por todos lados. En uno de esos atardeceres eternos de la ciudad en verano, recuerdo haber estado paseando por la gran avenida Nevsky disfrutando del clima, el viento (que siempre es diferente y rico cuando se está viajando) y de mirar a la gente pasar.  Durante uno de estos paseos es que llegando a una esquina me encontré con esta vitrina que me mostraba los colores de la tarde impregnando un edificio al otro lado de la calle, a mis espaldas, y a esa modelo de plástico que tan contemporánea ni siquiera se dignaba a mirarme… era como una escena d runa película, o una página de revista de moda. En esos viajes yo solo usaba una cámara portátil dada la versatilidad que me permitía y lo fácil que era mezclarme entre la gente sin que se alarmaran con una gran DSLR. La cámara que usé para tomar esta foto es mi querida y nunca bien ponderada Canon G10, en este caso con el lente en gran angular equivalente a un 28mm. La toma fue hecha a f8 y velocidad de 1/50 de segundo. Se nota como que estuviera un poco movida, pero creo que es la refracción que se produce por el grosor del vidrio de la vitrina, cosa que no me molesta en lo absoluto al darle valor a la toma.[/ezcol_1third_end]

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CALLE RAWSON, VALPARAÍSO

Para todos quienes hemos pasado un tiempo en Valparaíso y nos hemos llegado a encantar con su diversidad tanto de paisaje como humana, es imposible confundir esta imagen: calle Rawson a la entrada del terminal rodoviario. Es la entrada lateral que tiene el terminal, que está frente al fortín Prat y que congrega pasajeros que entran y salen así como a los ciudadanos locales, que merodean por los boliches favoritos de ahí… una fuente de soda, sala de máquinas de juego, una gran confitería y el extinto emporio Bacigalupo. Valparaíso está lleno de espacios y recovecos que cada vez que vuelven a la cabeza de la mano de alguna imagen, nos volvemos a transportarcomo en una máquina de tiempo-espacio a la vida porteña, colorida y opaca, dulce y amarga, brillante y oscura.

Esta foto me gusta mucho por la sombra que corta el fotograba diagonalmente y que me obliga a transitar por la foto desde esta señora en primer plano a los pasajeros que entran al terminal. La foto la tomé con mi Canon EOS 1N, película TRI-x 400 de Kodak y un lente 24-70mm 2.8L Canon. Revelada con D76 y escaseada en mi Epson V600P conseguí rescatar detalles en las luces y sombras, para luego darle el contraste necesario para que tenga el carácter que le hubiese dado en una copia en papel.

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